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España a partes

¿De derechas o izquierdas?

¿Y tú?, ¿eres de derechas o de izquierdas?, no lleves una bandera de España contigo, pues se tacha de fascista y franquista, no lleves una bandera del colectivo LGBTQI+, pues se te tacha de progre y rarito. ¿Eres de X partido político?, tú lo que eres es idiota. No apoyes al ejército ni a la religión, eso es de fascistas. No apoyes a los inmigrantes ni al feminismo, es de socialistas. Eres un facha, eres una progre, eres un sociata, eres una feminazi, eres un transformer.

Todo el mundo es testigo de la separación entre la España de izquierdas y la España de derechas. La diferencia de ideas y pensamientos siempre ha sido un problema que ha llegado a apropiarse de luchas que no tienen nada que ver con la política.

Congreso de los diputados en Madrid

Tengo a un tal Gómez de compañero en la academia de matemáticas. Por lo que a mí respecta, no he establecido una relación amistosa lo suficientemente estrecha como para que el señor Gómez sepa mi ideología política, si es que la tuviese. En cambio, el señor Gómez así lo cree, tanto que me etiqueta de comunista. He de admitir que mis rasgos orientales puede que hayan ayudado a este señor a llegar a tal conclusión. Me llama rojo, comunista, militante de Mao Zedong, me impone el hecho de que apoye las 78 millones de muertes que provocó el comunismo de tal dictador. De hecho, el señor Gómez me trata diferente, me mira raro y a veces siento que me desprecia.

Es curioso cómo, sin saber tener una opinión política que se pudiese catalogar en derechas e izquierdas o capitalistas y comunistas, el señor Gómez me cataloga en los colores primarios de la paleta que pinta al mundo, de una manera, muchas veces, errónea. Y es aún más interesante como me ha dejado de hablar por el mero hecho de pensar que soy comunista. 

Este tipo de comportamiento me parece inmoral e inmaduro. Desde el ángulo en el que lo veo, es un error juzgar a la persona por su idea política. Muchas veces, el ser de un partido o de otro, aunque no lo creamos, no cambia a la persona en sí. No por llevar ropa de marca cara y lujosa eres de derechas. No por ir con ropa oscura y un cigarro eres de izquierdas. 

En mi opinión, uno de los mayores problemas de España y del mundo en general es la actitud con la que rechazamos el que la gente no piense lo mismo que tú. Aunque desde mi punto de vista, también afecta mucho la distorsión que hacen los líderes políticos  entre sí mismos para empeorar la imagen del rival, ya que esto acaba por dividir aún más ferozmente las partes de España.