¿Cómo fue para Adrián impartir clases en Cambridge? ¿Era muy diferente a enseñar aquí?
Su labor allí, era enseñar a extranjeros a aprender español. Encontró muchas diferencias, en España da clases a nativos de su lengua, mientras tanto allí las clases particulares eran para extranjeros que querían aprender el idioma español por diferentes motivos. Uno de los más interesantes era que querían tener una comunicación fluida con sus parejas españoles/as.
¿Le costó acostumbrarse al idioma o a la forma en que hablaba la gente allí?
Le costó, ya que llegaba con un nivel básico (B2): “hasta que no llegas a un país con un idioma distinto, no sabes realmente cómo es hablarlo” Trabajó de camarero y le costó adaptarse al idioma. Tuvo alguna anécdota que experimentó durante la adaptación al idioma…
¿Cómo son los estudiantes de Cambridge? ¿Son más serios o más relajados en clase?
No eran aulas grandes por lo que eran clases particulares. Cambridge tiene muchos migrantes por lo que dio clases a gente de distintas nacionalidades. La diferencia más notable que encontró fue que eran adultos, por lo que su rendimiento académico era bueno en cuanto a implicación se refiere.
¿Qué fue lo que más le sorprendió de la gente de allí?
Lo más sorprendente para él sobre los extranjeros fue que eran extremadamente educados por lo general. Le hicieron sentir muy integrado, incluso teniendo en cuenta ese tipo de problemas para la adaptación con el idioma. A pesar de que su experiencia fue muy buena, conoce otras no tan positivas.
¿Le gustaba cómo se vive en Cambridge o echaba de menos España?
Tuvo mala suerte. Al poco tiempo de llegar experimentó la pandemia allí, alejado de su familia y seres queridos. Al principio disfrutó su estancia allí, ya que era bastante cultural y turística. Los factores que no le gustaban eran el clima, el cual no era muy bueno. La cultura callejera de España la echó de menos en algunos aspectos y a su vez la gastronomía española.
¿Cómo era un día normal para usted cuando trabajaba allí?/horarios
Se levantaba tarde en comparación con cuando vivía y trabajaba aquí en España, debido al turno de tarde. Teniendo en cuenta que las cenas allí comenzaban a las 5 de la tarde, cuando llegaba a trabajar en invierno ya era de noche, eso le hacía perder bastante entusiasmo a la hora de realizar su tarea, cosa que no le ocurría aquí en España. Solía salir de trabajar sobre la 1 am y llegaba para dormir, no sentía un buen aprovechamiento del día. No tenía fines de semana libres en su rutina como camarero y eso le hacía perder mucho tiempo de ocio e interacción social.
¿Qué cosas buenas tiene enseñar fuera de España?
Le gusta, y a día de hoy mantiene su opinión sobre la enseñanza en España, cree que es mucho más dinámica y hay notablemente bastante más interacción con los alumnos. Agradece la predisposición al trabajo allí en Londres. Los trabajos solían demandar mucha implicación e interés.
¿Tuvo alguna experiencia divertida o curiosa con sus alumnos?
Dado que eran enseñanzas individuales, no hubo pie a ninguna experiencia extraña o divertida.
¿Le costó enseñar español a personas que no lo hablan como lengua materna?
Se tuvo que adaptar a las clases a la hora de enseñarlas con el idioma de allí (el inglés). Sí que notó mucho la diferencia en comparación con la fluidez de la enseñanza con su idioma nativo. Lo que más le costó fue explicar la sintaxis, ya que allí no estudian gramática española y era todo un reto.
Si pudiera volver a trabajar en Cambridge, ¿lo haría?
Ahora mismo no lo haría, porque está contento y estable con su trabajo y enseñanza actual. Pero si volviera al pasado, volvería a repetir la experiencia, a pesar de las adversidades que pasó, como por ejemplo la pandemia en un país extranjero.
