¿Qué efectos tienen las bebidas energéticas sobre la población mundial?

Los refrescos energizantes son cada vez más populares en el mercado global pero, ¿qué efectos tienen?

Las bebidas energéticas emergen por la venta en el mercado mundial, pero antes solo se conocían en territorios asiáticos y latinoamericanos. Varias son de extensa tradición en su territorio fundador, teniendo décadas de consumo, sin embargo, generalmente han aparecido a partir del año 2000, una vez que el mercado austriaco tomó la decisión de comercializarlas tras descubrirlas. 

La más famosa de todas es Red Bull que se comercializa desde la década de 1980 y cuyo país de origen es Austria. La compañía de investigación Euromonitor calculó que el mercado de bebidas energéticas experimentó un alza sostenido entre 2019 y 2021, pasando de un costo de mercado internacionalmente de 3800 millones de USD a 27.500 millones de USD en aquel lapso. En especial importante ha sido el aumento en USA, donde pasó de un costo de mercado de 350 millones de USD en el año 2000 (menos de un 10% de la cuota mundial) a un costo de 12.500 millones de USD en 2012 (más de un 40% del total mundial).​ Las marcas son en especial agresivas en el campo publicitario, puesto que solo en 2014 invirtieron 1000 millones de USD en este fin en USA.

Cada una de estas bebidas nacen con el fin de aumentar la resistencia física, habilitar actitudes más veloces a quien las consume, conseguir un grado de concentración más grande, eludir el sueño, conceder sensación de confort, excitar el metabolismo y, consecuentemente, contribuir al consumo de sustancias perjudiciales para el cuerpo humano.

Debido a la manera en la que las bebidas energéticas afectan perjudicialmente a nuestra salud, algunos países han prohibido la venta de estas a menores de 16 o incluso 18 años, lo que ha provocado el planteamiento de otros países a hacer lo mismo. Países como Lituania o Letonia ya han prohibido la venta de bebidas energéticas a niños por la cantidad de azúcar que contiene. Otros como Francia han limitado mucho su comercialización, lo que implica el consumo de otras bebidas sustitutivas.

En Reino Unido está prohibida la venta de bebidas energéticas a menores de 16 años. Esto empezó con el tweet del popular chef británico Jamie Olivier, en el que escribió datos como que estas bebidas son consumidas por el 68% de los adolescentes. Según esos datos, el 18% de los niños entre tres y 10 años son consumidores de bebidas energéticas, de los que el 16% hacen un consumo «crónico alto», de 0,95 litros a la semana. Y entre los 10 y los 18 años las bebe el 68%, un 16% de forma «crónica alta» con un consumo medio de siete litros al mes.

En el caso de España, el informe del Observatorio Español de las Drogas y las Toxicomanías de 2018 sitúa el consumo de las bebidas energéticas en adolescentes de entre 14 y 18 años en el 40% en el mes de Enero, con una mayor prevalencia (49,7%) entre los chicos. Tanto en chicos como en chicas, el mayor aumento del consumo se sitúa entre los 15 y 16 años, y su consumo está muy ligado al alcohol y drogas. Específicamente, el 47.5% de los adolescentes que han tomado alcohol han tomado bebidas energéticas y dos de cada tres que han consumido cocaína, también han tomado bebidas energéticas.

Las bebidas energéticas llevan en el radar de los jóvenes durante mucho tiempo, a parte del alcohol la gran mayoría de ellos beben a diario estas bebidas, siendo dañinas y perjudiciales para su salud.

Según las fuentes, los componentes principales de estas son la cafeína y el azúcar, presentados a cantidades desbordantes, añadiendo algunos componentes que conocemos sin saber mucho de ellos, como la taurina. Muchos de sus componentes son usados en él campo médico, que en este caso se utilizan para ayudar a que él organismo se active y que él individuo que la toma pueda sentirse mejor o más nervioso para conseguir lo que necesita.

La taurina es de las que más se habla, se trata de un aminoácido encontrado en carne, pescado y demás. Ayuda al cuerpo a mantener la función neurológica y regular los niveles de líquidos. Según algunas afirmaciones, tomar un suplemento de taurina puede mejorar el rendimiento deportivo. 

Después de toda esta información aún nos queda un dilema, ¿las bebidas energéticas realmente son dañinas para todo él que las tome? La respuesta es no, si se hace un consumo moderado de estas no debería de afectar al organismo a largo plazo. El problema llega con él abuso de estas, según los informes, puede llevar a enfermedades relacionadas con el sistema nervioso. Los excesivos niveles de taurina pueden provocar ataques al corazón, a parte de que para las personas con problemas cardíacos no es recomendable tomar ninguna de estas sustancias por la alta probabilidad de que ocurra. 

La Agencia Española Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) nos recomienda una serie de pautas para conservar nuestra salud ante las bebidas energéticas, estas siguientes son algunas de ellas.

  1. Si eres deportista, ten en cuenta que las bebidas energéticas no son bebidas diseñadas para la rehidratación. Por ello, las bebidas energéticas no deben sustituir a la hidratación y recuperación de metabólicos por medios convencionales como el agua o, en su caso, a través de bebidas isotónicas.
  2. Las bebidas con alto contenido en cafeína son aquellas que aportan más de 15 miligramos de esta sustancia por 100 mililitros de bebida. En el etiquetado de esas bebidas hay que informar del contenido de cafeína y se expresa en miligramos por 100 mililitros (mg/100 ml). Normalmente, de media, las llamadas «bebidas energéticas» contienen 32 mg de cafeína/100 ml.

Estas son algunas de ellas, clica aquí para más información.

¿Y qué dicen los médicos a todo esto? Las recomendaciones que nos dan son principalmente las citadas anteriormente, un consumo responsable y moderado deriva a que haya menos de probabilidad de sustos.